Casco y Maquinaria Marítima

Un remolcador de 100 pies de eslora y 485 Toneladas, encalló en un bajo marino en el Mar Caribe ubicado a varias millas de la costa, y por ese motivo, sus dos unidades impulsoras (babor y estribor) fueron dañadas por el fuerte impacto contra el fondo coralino o rocoso. Para el momento del evento, el buque se encontraba en servicio y daba apoyo a maniobras de atraque de buques de gran calado.

En el dique seco, nuestros inspectores marítimos apreciaron que el mayor daño por el siniestro era el desplazamiento descendente de más de 50 cm, del rotor de babor por rotura de los tornillos de sujeción, y daños menores en la tobera de la propela. También apreciamos que los daños al casco eran menores (escoriaciones de pintura muy focalizada, ninguna perforación o abolladura), y que incluso vegetación marina estaba presente, lo cual no es relacionado al siniestro. Aunque el armador ordenó el balanceo y rectificación de los álabes de las dos unidades azimutales, esos trabajos correspondían a mantenimiento regular ya que no estaban asociados al siniestro reportado. Tampoco fueron reconocidos trabajos al casco realizados por efecto de corrosión, y la pintura de mantenimiento.

 

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